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jueves, 23 de abril de 2015

Andrés Agudelo: por los caminos de la danza

FUENTE: Carta de presentación de la Escuela de Danza Guasá.

Andrés Agudelo Montoya nació en el municipio de Andes-Antioquia un 15 de febrero. 
Su lugar de origen no impidió que tuviera contacto con el pueblo salgareño desde que tenía aproximadamente nueve años. Aunque no vivía de forma permanente en este poblado del suroeste antioqueño, era uno de los bailarines más destacados cuando participaba de sus procesos culturales. 

Al alcanzar la edad adulta ya había descubierto su destreza y gusto por la danza, por eso, este andino emprendió una búsqueda de oportunidades en los departamentos de Antioquia y Cundinamarca, donde lograría participar en varios grupos artísticos y regionales como: grupo de danza de la Universidad de Antioquia, Corporación Barrio Comparsa del corregimiento de Santa Elena-Medellín y Agrupación Folclórica Cajik de la localidad de Cajicá-Cundinamarca.

Durante sus recorridos consiguió desempeñarse como tallerista del Presupuesto Local y Participativo (que pertenecía a la Alcaldía de Medellín y la Corporación Ciudad Lúdica), tuvo también el cargo de director de las Escuelas de Danza en el municipio de Hispania, y se posicionó como director artístico en el Colegio de Nuestra Señora de Lourdes (en la ciudad de Medellín). 

Gracias a todos esos años de desplazamiento por los departamentos, Agudelo pudo adquirir una sólida experiencia como intérprete, coreógrafo y director de danza. Sin embargo, nació en él la necesidad de radicarse en un solo sitio y construir una vida mucho más estable; motivo por el cual eligió al municipio de Salgar como el lugar donde viviría durante los próximos años (en este pueblo vivía su madre desde muchos años atrás).

Luego de establecerse en Salgar, decidió aprovechar todos los conocimientos que había adquirido sobre la danza, pues sabía que la misma le aportaba de manera muy positiva a la vida de los seres humanos. Su percepción de la danza fue entonces el punto clave para que el nuevo salgareño optara a convertirse en el director del grupo de danzas de la Casa de la Cultura, mostrando unas metas enfocadas a que tanto la disciplina como el proceso fuesen vistos con mayor respeto por toda la población. 

Agudelo no tardó mucho en alcanzar lo que se había propuesto, pero lo más sorprendente fue la evolución que logró darle a ese grupo, convirtiéndolo en la que hoy día se distingue como la Escuela de Danza Guasá (uno de los procesos artístico-culturales más reconocidos en toda la región antioqueña y, hasta cierto punto, el país). 
Este éxito es resultado de un trabajo arduo durante varios años, pero también es producto de la entrega de este director por su formación personal en el área (formación obtenida por medio de seminarios, diplomados, talleres y capacitaciones en diferentes técnicas y metodologías para la enseñanza y el estudio de la danza colombiana).


Andrés Agudelo dice considerarse una persona bastante perfeccionista, responsable y organizada; lo que refleja constantemente en su vida cotidiana, en el trabajo y en todo aquello que se compromete a realizar. Es frecuente que en su vida predominen muchas veces el estrés y la decepción, esto en vista de que no es de su agrado que las cosas no resulten como él las había planeado; no obstante, manifiesta que esta realidad difícilmente cambiará, ya que sustenta su comportamiento con la que considera la base de su vida: "siempre espero dar lo mejor de mí". 

Además de la danza, es un fiel amante de los viajes en motocicleta porque le ayudan a dispersar la mente y lo llenan de energía. Asegura que le gusta compartir con su familia, y su novia Yenni Arredondo no lo desmiente; pues dice que es muy dedicado, amoroso, responsable y respetuoso. Ella se encarga de terminar la lista de gustos que Agudelo no menciona: "le gusta mucho leer, investigar sobre la danza y avanzar cada vez más en los proyectos de la Universidad, pero sobre todo le gusta superarse para llegar más y más lejos en su vida" (cabe resaltar que él es estudiante de IX semestre de la profesionalización en Educación Básica en Danza de la Universidad de Antioquia).


Este andino-salgareño desea que el proceso en la Escuela de Danza Guasá nunca desfallezca: "que aquel día que me vaya, este proceso no muera; que surjan cambios es normal, pero que nunca se acabe y que llegue mucho más lejos de lo que ha logrado posicionarse hasta el momento".


Agradecimientos a Andrés Agudelo (y a su novia Yenni Arredondo) por compartir su historia de vida con "Dancemos".


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